Los niños no sólo tendrán la posibilidad de leer y compartir lecturas, sino que también tendrán libre acceso a imágenes, juegos, rimas, adivinanzas, trabalenguas y páginas recreativas.

¿Qué es la literatura infantil?

¿Qué es la literatura infantil?

La literatura infantil es un arte que recrea contenidos humanos profundos y esenciales; emociones y afectos primigenios; capacidades y talentos que abarcan percepciones, sentimientos, memoria, fantasía y la exploración de mundos ignotos.

Es un arte que abarca campos del quehacer humano básicos y que tiene que ver de manera raigal con la cultura, la educación, la comunicación, la ciencia y lo más central de las humanidades; es un arte que asume la realidad, decanta la vida, recorre y traspasa la fantasía, toca y se introduce en lo eterno.


Devela, desentraña y debate artísticamente asuntos fundamentales del ser del hombre y de las cosas, de la naturaleza y de la vida, del cosmos y el destino, al mismo tiempo que remece, conmueve y transforma el alma escondida del ser del niño o de la persona humana que lee, al mismo tiempo que sublima y cambia la vida.

Busca reinventar el mundo en función de viejos y a la vez nuevos cariños e ilusiones. Permite que el niño se sitúe frente a la realidad con fascinación, lleno de encanto que los creadores arrancan al misterio como expresión de la vida con significados henchidos de valor y colmados de esperanzas.


Diversas categorías o clases de literatura infantil se perfilan. Así, se puede considerar una literatura infantil hecha por adultos con alma de niños y de niños con puño, tinta y pluma de adultos.





¿Qué ofrece la literatura infantil?

¿Qué ofrece la literatura infantil?

- Conocer los valores, ya que cada personaje representa la honestidad, el respeto, el bien o el mal.- Recibe información nueva y enriquece su vocabulario.- Favorece la imaginación y creatividad.- Cultiva la sensibilidad y lo acerca al hábito de la lectura.



¿Cómo iniciar la Literatura en los niños pequeños?



Cómo iniciar la Literatura en los niños pequeños

- Cuentos orales: Breves y cortos son apropiados para niños de 0 a 3 años, la musicalidad les atrae mucho, además de desarrollar la atención, memoria y el lenguaje. 

- Cuentos impresos: que se transmiten a partir de imágenes o lenguaje escrito. 
    Los cuentos deben ser fáciles de manejar para los niños., con imágenes coloridas e ilustrativas.

    En el caso de los cuentos orales, se debe empezar por pequeñas rimas para continuar con cuentos más extensos y en el caso de los cuentos impresos es recomendable empezar por los cuentos de tela o plástico, fáciles de manipular por los bebés, además de estimular sus sentidos: ver, tocar, chupar y oler; luego se puede continuar con cuentos con hojas plastificados y posteriormente los cuentos con hojas normales con o sin texto.




    POESÍAS



    EL OTOÑO

    EL OTOÑO ESTÁ MUY TRISTE
    CON SU CHAQUETA MARRÓN.
    NADIE SABE LOS MOTIVOS,
    CUÁL ES SU PREOCUPACIÓN.
    LOS ÁRBOLES LLORAN HOJAS
    QUE AL SUELO LLEGAN LIVIANAS.
    EL JARDÍN ES UNA ALFOMBRA
    TAPIZANDO LAS MAÑANAS.
    (JULIÁN ALONSO)



    LUNA, LUNERA

    LUNA, LUNA
    LUNA, LUNERA,
    CASCABELERA,
    DEBAJO DE LA CAMA
    TIENES LA CENA.
    LUNA, LUNERA,
    CASCABELERA,
    CINCO POLLITOS
    Y UNA TERNERA.
    LUNA, LUNERA,
    CASCABELERA,
    TOMA UN OCHAVO
    PARA CANELA.



    VIENEN LAS OLAS

    VIENEN LAS OLAS A LA PLAYA.
    CANTANDO VIENEN, CANTANDO VAN,
    MIENTRAS LOS NIÑOS CON LA ARENA
    JUGANDO ESTÁN.
    JUEGOS DE NIÑOS EN LA PLAYA;
    LAS OLAS VIENEN, LAS OLAS VAN,
    LOS CASTILLOS DE ARENA, ESTRELLAS
    Y NAVÍOS SIN CAPITÁN.
    (ALICIA REY)



    EL CARACOL

    QUE NO SUBA EL CARACOL
    NI AL ALMENDRO, NI A LA FLOR...
    NI AL ROSAL, NI A LA MACETA.

    QUE ENSEÑE LOS CUERNOS,
    QUE SALGA DE CASA,
    QUE SE ESTIRE AL SOL...

    ¡QUÉ CAMINITOS DE PLATA
    VA DEJANDO EL CARACOL
    CUANDO SALE DE SU CASA!
            (PURA VÁZQUEZ)



    EL GATO Y EL RATÓN

    ESTABA UNA VEZ UN GATO
    COMIÉNDOSE UNA SARDINA.
    Y UN RATÓN LO CONTEMPLABA
    ASOMÁNDOSE A UNA ESQUINA.
    DE REPENTE EL POBRE GATO
    SE LE ATRAGANTÓ UNA ESPINA.
    Y EL RATÓN AL VER EL CASO
    HACIA EL GATO SE ENCAMINA.
    Y CON UNOS ALICATES
    LOGRÓ SACARLE LA ESPINA.



    EL SOL Y LA LUNA

    DE DÍA CALIENTA EL SOL.
    DE NOCHE SALE LA LUNA
    Y MI AMIGO EL CARACOL,
    LO VE DESDE LA LAGUNA.
    (MAICA P.)



    PRIMAVERA

    LOS PAJARITOS CANTAN
    Y HACEN SUS NIDOS.
    EL PERAL Y EL MANZANO
    YA HAN FLORECIDO.
    ALEGRE MAÑANITA DE PRIMAVERA.
    BAILA EL SOL EN EL CÉSPED
    DE LA PRADERA.

    TUVO DOÑA CONEJA
    DIEZ CONEJITOS,
    Y EN UN DÍA NACIERON
    TREINTA POLLITOS.
    HAN ESQUILADO A TODAS 
    LAS OVEJITAS:
    LA PRIMAVERA QUIERE 
    QUE ESTÉN FRESQUITAS.
      (POPULAR DE ARGENTINA)


    FÁBULAS


    LA LIEBRE Y LA TORTUGA

    Conversaban un día la liebre y la tortuga, y se le ocurrió de pronto a esta hacerle una rara apuesta.
    -Estoy segura de poder ganarte una carrera- le dijo.
    -¿A mi ?-preguntó, asombrada, la liebre.
    -Pues si, a ti .Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quien gana la carrera.
    La liebre muy divertida aceptó . Confiada en su ligereza, dejó partir a la tortuga y se quedó remoloneando. ¡Vaya si le sobraba el tiempo para ganarle a tan lerda criatura !
    Pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la tortuga siguió el camino. La liebre se había quedado dormida, ¡Tan tranquila se sentía ! Despertó de pronto, y comprendió que el tiempo había pasado sin sentirlo; la tortuga debía estar ya lejos. Entonces echó a correr con su acostumbrada ligereza, pero era demasiado tarde: la tortuga atravesaba en ese momento la línea de llegada. Había ganado la apuesta.




    EL LOBO Y EL PERRO


    En busca de alimento
    iba un Lobo muy flaco y muy hambriento.
    Encontró con un Perro tan relleno,
    tan lucio, sano y bueno,
    que le dijo:
    -Yo extraño
    que estés de tan buen año
    como se deja ver por tu semblante,
    cuando a mí, más pujante,
    más osado y sagaz, mi triste suerte
    me tiene hecho retrato de la muerte.
    El Perro respondió:
    -Sin duda alguna
    lograrás, si tú quieres, mi fortuna.
    Deja el bosque y el prado;
    retírate al poblado;
    servirás de portero
    a un rico caballero,
    sin otro afán ni más ocupaciones
    que defender la casa de ladrones.
    -Acepto desde luego tu partido,
    que para mucho más estoy curtido.

    Así me libraré de la fatiga,
    a que el hambre me obliga
    de andar por montes sendereando peñas,
    trepando riscos y rompiendo breñas
    sufriendo de los tiempos los rigores,
    lluvias, nieves, escarchas y calores.
    A paso diligente
    marchando juntos amigablemente,
    varios puntos tratando en confianza,
    pertenecientes a llenar la panza.
    En esto el Lobo, por algún recelo,
    que comenzó a turbarle su consuelo,
    mirando al Perro, dijo:
    -He reparado
    que tienes el pescuezo algo pelado.
    -Dime: ¿Qué es eso?
    -Nada.
    -Dímelo, por tu vida, camarada.
    -No es más que la señal de la cadena;
    pero no me da pena,
    pues aunque inquieto
    a ella estoy sujeto,
    me sueltan cuando comen mis señores,
    recíbanme a sus pies con mil amores:
    ya me tiran el pan, ya la tajada,
    y todo aquello que les desagrada;
    éste lo mal asado,
    aquel un hueso poco descarnado;
    y aun un glotón, que todo se lo traga,
    a lo menos me halaga,
    pasándome la mano por el lomo;
    yo meneo la cola, callo y como.
    -Todo eso es bueno, yo te lo confieso;
    pero por fin y postre tú estás preso:
    jamás sales de casa,
    ni puedes ver lo que en el pueblo pasa.
    -Es así.
    -Pues, amigo,
    la amada libertad que yo consigo
    no he de trocarla de manera alguna
    por tu abundante y próspera fortuna.
    Marcha, marcha a vivir encarcelado;
    no serás envidiado
    de quien pasea el campo libremente,
    aunque tú comas tan glotonamente
    pan, tajadas, y huesos; porque al cabo,
    no hay bocado en sazón para un esclavo.





    EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO

    Un día hicieron una sociedad el zorro y el quirquincho. El zorro dio su chacra al quirquincho para que la sembrara a medias.
    Como el quirquincho tiene fama de ser poco inteligente, el zorro pensó que se aprovecharía de su trabajo, y le dijo:
    -Este año, compadre, como es justo, será para mi todo lo que den las plantas arriba de la tierra y para usted lo que den abajo.
    El quirquincho sembró papas. Tuvo una magnífica cosecha y al zorro le tocó una cantidad de hojas inservibles.
    Al año siguiente el zorro, molesto por el mal negocio, le dijo a su amigo:
    -Este año, compadre, como es justo, será para mi lo que den las plantas debajo de la tierra, y para usted lo que den arriba.
    -Bien compadre, será como usted dice.
    El quirquincho sembró trigo. Llenó su granero de espigas y al pobre zorro le tocó una cantidad de raíces inútiles.
    " No me dejaré burlar más" , pensó. Y le dijo al compadre:
    -Este año, ya que usted ha sido tan afortunado con las cosechas anteriores, será para mi lo que den las plantas arriba y abajo de la tierra. Para usted será lo que den al medio.
    -Bien compadre, ya sabe que respeto su opinión.
    El quirquincho sembró maíz. Sus graneros se llenaron nuevamente de magnífica espiga y al zorro le correspondieron las flores y las raíces del maizal.
    El zorro tuvo que vivir en la última miseria. Ese fue el castigo a su mala fe.




    LOS DOS CONEJOS

    Por entre unas matas, seguido de perros,

    no diré corría, volaba un conejo.
    De su madriguera salió un compañero y le dijo:
    "Tente, amigo, ¿qué es esto?" "¿Qué ha de ser?", responde;
    "sin aliento llego...;dos pícaros galgos me vienen siguiendo".
    "Sí", replica el otro ,"por allí los veo, pero no son galgos".
    "¿Pues qué son?" "Podencos." "¿Qué? ¿podencos dices?
    Sí, como mi abuelo. Galgos y muy galgos; bien vistos los tengo."
    "Son podencos, vaya, que no entiendes de eso."
    "Son galgos, te digo." "Digo que podencos."
    En esta disputa llegando los perros ,
    pillan descuidados a mis dos conejos.
    Los que por cuestiones de poco momento
    dejan lo que importa, Llévense este ejemplo.





    LA PALOMA Y LA HORMIGA

    Obligada por la sed, una hormiga bajó a un manatial, y arrastrada por la corriente, estaba a punto de ahogarse.
    Viéndola en esta emergencia una paloma, desprendió de un árbol una ramita y la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga salvándola.
    Mientras tanto un cazador de pájaros se adelantó con su arma preparada para cazar a la paloma. Le vió la hormiga y le picó en el talón, haciendo soltar al cazador su arma. Aprovechó el momento la paloma para alzar el vuelo
    Siempre corresponde en la mejor forma a los favores que recibas. Debemos ser siempre agradecidos




    Adivinanzas para jugar



    1. Tengo cadenas sin ser preso,
    si me empujas voy y vengo,
    en lo jardines y parques a muchos niños entretengo. 
    ¿Quién soy? 
    (El columpio)

    2. Por un caminito va caminando un bicho,
    y el nombre del bicho
    ya te lo he dicho.

    (La vaca)


    3. Chiquito como un ratón
    y cuida la caza como un león.

    (El candado)


    4. Existo cuando me guardan
    y me muero cuando me sacan. 

    (El secreto)

    5. Doce señoritas en un comedor,
    con medias y cuartos y zapatos no.

    (El reloj)

    6. Paso por el agua y no me mojo
    paso por el fuego y no me quemo. 
     (La sombra)

    7. Todos pasan sobre mi, yo no paso sobre nadie,
    todos preguntan por mi, yo no pregunto por nadie.

    (La Calle)

    8. ¿Qué es lo que sube y baja y no se mueve?
    (La escalera)

    Trabalenguas, un ejercicio de lenguaje:

    Trabalenguas con “como”
    Si yo como como como,
    y tú comes como comes.
    ¿Cómo comes como como?
    Si yo como como como.

    Trabalenguas de El Cielo Enladrillado
    El cielo está enladrillado
    ¿quién lo desenladrillará?,
    el desenladrillador que lo desenladrille
    buen desenladrillador será.

    Trabalenguas de Los Tres Tristes Tigres
    Tres tigres trigaban trigo,
    tres tigres en un trigal.
    ¿Qué tigre trigaba más…?
    Los tres igual

    Trabalenguas de Pata, Peta, Pita y Pota
    Pata, Peta, Pita y Pota,
    cuatro patas, con un pato
    y dos patas cada una.
    Cuatro patas, cada pata
    con dos patas y su pato.
    Pota, Pita, Peta y Pata.

    Trabalenguas de Cajones y Cordones
    Abrí cajones y cogí cordones,
    cordones cogí y cajones abrí.

    Trabalenguas de Pepe Pecas
    Pepe Pecas pica papas con un pico.
    Con un pico pica papas Pepe Pecas.


    Rimas infantiles de animales:




    Silvina Gallina

    Silvina mi gallina
    usa zapatitos de bailarina
    se peina y se alista
    igual que un artista
    y con su copete
    se hace un rodete.

    Rabito

    El conejo rabito
    se metió en su huequito
    calentito se durmió
    de mañana despertó
    se comió su zanahoria
    y acabó con esta historia.

    El Sapo

    Sapo, sapito, sapón
    ya se asomó el chaparrón
    canta, canta tu canción
    sapo, sapito, sapón.

    Paloma Bumbuna

    Paloma bumbuna
    llévame a tu cuna
    dame de comer
    semillas de tuna.

    Un Pajarito

    Un pajarito
    me dijo al oído
    pío, pío, pío
    tengo mucho frío.

    La Gallinita

    Con una corona
    plateada y bordada
    llegó mi vecina
    la buena gallina.
    Puso un huevito
    y muy pronto nació
    su hijo el pollito
    !y rápido creció!



    Juego Educativo

    http://www.educa.madrid.org/binary/866/files475/

    IMÁGENES PARA COLOREAR






















    PINOCHO

    PINOCHO



    El viejo carpintero Gepetto fabricó un muñeco de madera, y le quedó tan bien que le puso un nombre: Pinocho.

    Pero de pronto el muñeco empezó a hablar y a saltar ante el asombro de Gepetto.

    Gepetto le compró una cartera y libros, y lo mandó al colegio, acompañado de grillo, que le iba dando buenos consejos. Pero pinocho prefería divertirse en el teatro de títeres, sin escuchar a grillo.

    El dueño del teatro quiso quedarse con pinocho, pero tanto lloró el pobre muñeco que le dio unas monedas y lo dejó marchar.

    De vuelta a casa, se fue con el zorro y el gato, dos astutos ladrones, sin atender a grillo.

    Le llevaron al campo de los milagros y le dijeron que si enterraba allí sus monedas se haría muy rico. Pinocho les creyó y se quedó sin monedas. Cuando se dio cuenta del engaño, decidió volver a casa, pero una paloma le dijo que Gepetto había ido a buscarle al mar.

    En el camino se encontró con muchos niños que se dirigían al país de los juguetes. Al instante olvidó sus promesas y se fue con ellos.

    Allí jugó y brincó todo lo que quiso... pero acabó convertido en burro.

    Lloró arrepentido hasta que un hada buena se compadeció de él. El hada le devolvió su aspecto, pero le advirtió:

    - Cada vez que mientas te crecerá la nariz.

    Pinocho y grillo salieron hacia el mar en busca de Gepetto. Allí se toparon con un tiburón gigante, que se los tragó.

    ¡Qué sorpresa encontrar a Gepetto en el estómago del animal! Gracias a que el tiburón bostezó, pudieron escapar. Cuando llegaron a la playa, sanos y salvos, el hada transformó a Pinocho en un niño de carne y hueso. Y desde aquel día, siempre se portó bien.

    FIN







    EL LIBRO DE LA SELVA

    EL LIBRO DE LA SELVA



    Un lobo encontró llorando en la selva a un cachorro de hombre que había sido abandonado. Lo llevó a su guardia y la loba lo crió junto con sus lobatos. Lo llamaron Mowgli.

    Un día Shere Khan, el temido tigre, se asomó a la guarida y prometió comerse a Mowgli al menor descuido, pues odiaba a los hombres.

    Akela, el lobo gris, Bagheera, la pantera negra, y Baloo, el sabio oso, enseñaron al niño los secretos de la selva. Y Mowgli aprendió el idioma de los animales, a nadar, correr y trepar.

    Una tarde, los monos charlatanes lo raptaron y lo llevaron a la ciudad antigua. Después de una larga pelea, Baloo, Bagheera y Kaa, la pitón, que hipnotizaba con su danza, lo rescataron.

    Pasó el tiempo. Un día, el tigre Shere Khan reapareció más fiero que nunca, dispuesto a cumplir su promesa de despedazar al cachorro de hombre. Pero Mowgli ya no era un ser indefenso: mandó a dos manadas de búfalos contra él, y el tigre murió aplastado. Así fue como el cachorro de hombre, junto a su amigo el elefante Hathi, se convirtió en el nuevo rey de la selva.

    Todos le respetaban y temían. Una vez invadió la selva una jauría de perros salvajes hambrientos, que mataban a todos los animales que encontraban a su paso. Mowgli los desvió a los dominios del pueblo diminuto, habitado por innumerables abejas que los acribillaron a picotazos.

    Y un año más llegó la estación del lenguaje nuevo, la primavera, y Mowgli se encontró por primera vez en su vida solo y triste, y lloró.

    Descubrió a lo lejos la aldea de los hombres. Vio el humo de las hogueras, oyó los cantos y las risas y sintió un gran deseo de acercarse.

    Bagheera, Baloo, Kaa, Akela y Hathi le explicaron que cada uno debe vivir con los de su especie para ser feliz y que, como él era un hombre, debía vivir en la aldea.

    Le cantaron la canción de la despedida y le dijeron que quizá allí encontraría a su verdadera madre, y quizá..... también encontraría una compañera.

    Al acercarse al poblado, Mowgli empezó a ver chicos y chicas como él, y no se sintió tan solo. Para él empezaba una nueva vida, pero nunca olvidaría a sus amigos.

    FIN





    RICITOS DE ORO

    RICITOS DE ORO


     En un bosque florido y frondoso vivían tres ositos, un papá, una mamá y el pequeño osito. Un día, tras hacer todas las camas, limpiar la casa y hacer la sopa para la cena, los tres ositos fueron a pasear por el bosque para que el pequeño osito pudiera jugar y respirar aire puro. De repente, apareció una niña muy bien vestida llamada Ricitos de Oro. Cuando vio la casita de los tres ositos, se asomó a la ventana y le pareció muy curioso lo ordenada y coqueta que tenían la casa. A Ricitos de Oro se le olvidaron los modales que su mamá le había inculcado y decidió entrar en la casita de los tres ositos. "¡Oh! ¡Qué casita más bonita! ¡Qué limpia y ordenada tienen la casa la gente que vive aquí!". Mientras iba observando todo lo que había en la casa comenzó a sentir hambre, ya que le vino un olor muy sabroso a sopa . "¡Mmm...! ¡Qué hambre me ha entrado! Voy a ver que tendrán para cenar." Fue hacia la mesa y vio que había tres tazones. Un tazón pequeño, uno más grande y otro más y más grande que los otros dos anteriores. Ricitos de Oro siguió sin acordarse de los modales que su mamá le había enseñado y en vez de esperar a que los tres ositos volvieran a la casita y le invitaran a tomar un poco de la sopa que habían preparado, se lanzó directamente a probarla. Comenzó por el tazón más grande, pero al probarlo, la sopa estaba demasiado caliente. Entonces pasó al tazón mediano y al probarlo, la sopa estaba demasiado fría, pasándose a probar el tazón más pequeño que estaba como a ella le gustaba. "Está en su punto", dijo la niña. Cuando acabó la sopa se subió a la silla más grandota pero estaba demasiado dura y se pasó a la otra silla más mediana comprobando que estaba demasiado blanda, y entonces decidió sentarse en la silla más pequeña que estaba ni muy dura ni muy blanda; era comodísima. Pero la sillita estaba acostumbrada al peso tan ligero del osito y poco a poco el asiento fue cediendo y se rompió. Cuando Ricitos de Oro se levantó del suelo, subió a la habitación de los tres ositos y comenzó a probar las tres camas. Probó la cama grande pero estaba demasiado alta. Después probó la cama mediana pero estaba demasiado baja y por fin probó la cama pequeña que era tan mullidita y cómoda que se quedó totalmente dormida.

    Mientras Ricitos de Oro dormía profundamente, llegaron los tres ositos a la casa y nada más entrar el oso grande vio cómo su cuchara estaba dentro del tazón y dijo con su gran voz: "¡Alguien ha probado mi sopa!". Y mamá oso también vio su cuchara dentro del tazón y dijo: "¡Alguien ha probado también mi sopa!". Y el osito pequeño dijo con voz apesadumbrada: "¡Alguien se ha tomado mi sopa y se la ha comido toda entera!". Después pasaron al salón y dijo papá oso: "¡Alguien se ha sentado en mi silla!". Y mamá oso dijo: "¡Alguien se ha sentado también en mi silla!". Y el pequeño osito dijo con su voz aflautada: "¡Alguien se ha sentado en mi sillita y además me la ha roto!". Al ver que allí no había nadie, subieron a la habitación para ver si el ladrón de su comida se encontraba todavía en el interior de la casa. Al entrar en la habitación, papá oso dijo: "¡Alguien se ha acostado en mi cama!". Y mamá eso exclamó: "¡Alguien se ha acostado en mi cama también!". Y el osito pequeño dijo: "¡Alguien se ha acostado en ella...!". Ricitos de Oro, mientras dormía creía que la voz fuerte que había escuchado y que era papá oso, había sido un trueno, y que la voz de mamá oso había sido una voz que la hablaba en sueños pero la voz aflautada del osito la despertó. De un salto se sentó en la cama mientras los osos la observaban, y saltó hacia el otro lado saliendo por la ventana corriendo sin parar un solo instante, tanto, tanto que no daban los pies en el suelo. Desde ese momento, Ricitos de Oro nunca volvió a entrar en casa de nadie ajeno sin pedir permiso primero.

    FIN





    EL GATO CON BOTAS

    EL GATO CON BOTAS



    Érase una vez un viejo molinero que tenía tres hijos. Acercándose la hora de su muerte hizo llamar a sus tres hijos. "Mirad, quiero repartiros lo poco que tengo antes de morirme". Al mayor le dejó el molino, al mediano le dejó el burro y al más pequeñito le dejó lo último que le quedaba, el gato. Dicho esto, el padre murió.
    Mientras los dos hermanos mayores se dedicaron a explotar su herencia, el más pequeo cogió unas de las botas que tenía su padre, se las puso al gato y ambos se fueron a recorrer el mundo. En el camino se sentaron a descansar bajo la sombra de un árbol. Mientras el amo dormía, el gato le quitó una de las bolsas que tenía el amo, la llenó de hierba y dejó la bolsa abierta. En ese momento se acercó un conejo impresionado por el color verde de esa hierba y se metió dentro de la bolsa. El gato tiró de la cuerda que le rodeaba y el conejo quedó atrapado en la bolsa. Se hecho la bolsa a cuestas y se dirigió hacia palacio para entregársela al rey. Vengo de parte de mi amo, el marqués Carrabás, que le manda este obsequio. El rey muy agradecido aceptó la ofrenda.
    Pasaron los días y el gato seguía mandándole regalos al rey de parte de su amo. Un día, el rey decidió hacer una fiesta en palacio y el gato con botas se enteró de ella y pronto se le ocurrió una idea. "¡Amo, Amo! Sé cómo podemos mejorar nuestras vidas. Tú solo sigue mis instrucciones." El amo no entendía muy bien lo que el gato le pedía, pero no tenía nada que perder, así que aceptó. "¡Rápido, Amo! Quítese la ropa y métase en el río." Se acercaban carruajes reales, era el rey y su hija. En el momento que se acercaban el gato chilló: "¡Socorro! ¡Socorro! ¡El marqués Carrabás se ahoga! ¡Ayuda!". El rey atraído por los chillidos del gato se acercó a ver lo que pasaba. La princesa se quedó asombrada de la belleza del marqués. Se vistió el marqués y se subió a la carroza. El gato con botas, adelantándose siempre a las cosas, corrió a los campos del pueblo y pidió a los del pueblo que dijeran al rey que las campos eran del marqués y así ocurrió. Lo único que le falta a mi amo -dijo el gato- es un castillo, así que se acordó del castillo del ogro y decidió acercarse a hablar con él. "¡Señor Ogro!, me he enterado de los poderes que usted tiene, pero yo no me lo creo así que he venido a ver si es verdad." El ogro enfurecido de la incredulidad del gato, cogió aire y ¡zás! se convirtió en un feroz león. "Muy bien, -dijo el gato- pero eso era fácil, porque tú eres un ogro, casi tan grande como un león. Pero, ¿a que no puedes convertirte en algo pequeño? En una mosca, no, mejor en un ratón, ¿puedes? El ogro sopló y se convirtió en un pequeño ratón y antes de que se diera cuenta ¡zás! el gato se abalanzó sobre él y se lo comió. En ese instante sintió pasar las carrozas y salió a la puerta chillando: "¡Amo, Amo! Vamos, entrad." El rey quedó maravillado de todas las posesiones del marqués y le propuso que se casara con su hija y compartieran reinos. Él aceptó y desde entonces tanto el gato como el marqués vivieron felices y comieron perdices.

    FIN